OFERTA DEPORTIVA

Palmira recibe a las grandes figuras de la halterofilia colombiana
La gran infraestructura deportiva que posee el municipio de Palmira es un plus importante para que las Ligas, Federaciones y Confederaciones consideren a La Villa de Las Palmas como sede de eventos deportivos de gran connotación. La Federación Colombiana de Levantamiento de Pesas con el apoyo del Ministerio del Deporte, la Alcaldía Municipal a través del lmder Palmira realizarán del 1 al 5 de junio en el pabellón blanco de la ciudadela deportiva, Ramiro Echeverri Sánchez, el campeonato nacional sub23 y mayores de la disciplina, en las ramas masculina y femenina, evento que contará con la participación de más de 400 deportistas de las ligas con reconocimiento deportivo vigente, el mismo es clasificatorio a los Juegos Nacionales, Suramericanos, Mundial de Mayores y filtro a Juegos Olímpicos. La participación del campeón mundial y medallista, Jeison López, además de Mari Leivis Sánchez y Luis Javier Mosquera, auguran un alto nivel competitivo. Palmira, cuna de grandes exponentes de las pesas, aporta a la delegación vallecaucana atletas como Miyaret Mendoza, Karen Mosquera, Juliet Rodríguez, Natalia Llamosa, José Eber González y Daniel Caicedo, quienes lo dejarán todo en la plataforma para dejar a Palmira y el Valle del Cauca en lo más alto. La programación se iniciará el lunes primero de junio a las 6:00 p.m. con el congreso técnico en el pabellón blanco de la ciudadela deportiva, Ramiro Echeverri Sánchez. El alcalde Victor Ramos y el gerente del lmder Palmira, Educleisxer Valencia lbarra, instan a todos los palmiranos amantes del deporte a acompañar a los campeones mundiales y olímpicos de Colombia.

Un gol a la vida: la historia de Daniel Vivas, Selección Colombia de trasplantados
Daniel Andrés Vivas Segura es un futbolista palmirano a quien el deporte le ha regalado grandes alegrías, pero también le ha puesto los retos más difíciles de su vida. Su historia en el fútbol comenzó desde muy niño. Dio sus primeros pasos en el equipo Alianza de Caimitos, luego pasó por Generaciones Palmiranas, donde jugó en las categorías sub-18, sub-19 y sub-20. Más adelante, llegó a Orsomarso, siendo este su último equipo a nivel competitivo. Pero más allá de la cancha, Daniel también es técnico en soldadura, oficio con el que ha sacado adelante a su familia. Es padre, esposo, hijo y hermano. Su vida transcurría como la de cualquier joven deportista: entre entrenamientos, trabajo y el amor por los suyos. Sin embargo, en 2021 su historia dio un giro inesperado. Le detectaron una falla en sus riñones, solo estaban funcionando al 20%. Aun así, Daniel continuó con su vida, aferrado a la esperanza. Fue en 2022 cuando recibió la noticia más dura: sus riñones ya no respondían y su pronóstico no era alentador. Un golpe devastador para él y su familia. Pero rendirse nunca fue una opción. Con una fortaleza admirable, Daniel decidió luchar. Buscó alternativas, se aferró a la vida. Y en medio de esa batalla, apareció el acto de amor más grande, su familia no dudó en acompañarlo, y su hermano menor, Joan, tomó la decisión de donarle un riñón. Fueron cerca de seis meses de constantes viajes a Cali, entre citas, tratamientos y la espera de una nueva oportunidad. Hoy, a sus 34 años, Daniel vive gracias a ese gesto de amor. Vive con un riñón que no solo le devolvió la salud, sino también la posibilidad de seguir soñando. Después de superar este momento, el deporte volvió a tocar su puerta. Un día, vio una publicación sobre la Selección Colombia de Trasplantados. La curiosidad lo llevó a investigar… y hoy, hace parte de este equipo que no solo compite, sino que inspira. La Selección Colombia de Trasplantados, impulsada por la Asociación Colombiana de Deportistas Trasplantados (ACODET), promueve la donación de órganos y demuestra que la vida después de un trasplante sí es posible, incluso en el alto rendimiento. El equipo se prepara para representar al país en el Mundial de Fútbol de Trasplantados en Frankfurt, Alemania 2026. Para Daniel, llegar a la selección fue más que un logro deportivo. Fue un encuentro con historias similares, con personas que, como él, decidieron no rendirse. Allí encontró apoyo, motivación y una nueva familia. Hoy juega como volante, destacándose en la mitad del campo, pero, sobre todo, siendo ejemplo dentro y fuera de la cancha. Para él, esta experiencia es una prueba de Dios que le enseñó a valorar aún más la vida. A vivir cada momento al máximo, a abrazar a su familia con más fuerza, a ser mejor esposo, mejor padre, mejor hijo y mejor hermano. La historia de Daniel no es solo la de un futbolista. Es la de un hombre que volvió a empezar. Es la prueba de que, incluso en los momentos más difíciles, siempre hay una oportunidad para seguir jugando el partido de la vida.


































